Caravasar

Los caravasares eran albergues para los viajeros que recorrían, en caravanas, largas distancias entre Turquía y el Lejano Oriente en la búsqueda de productos, ideas y experiencias, como el té mismo. De esta forma realizaban intercambios económicos y culturales.

Se edificaron a lo largo del Camino Real Persa y, más adelante, se extendieron hacia la Ruta de la Seda en su tramo de Asia Central. Esta, además de ser una ruta obligada para comerciantes, lo fue también para intelectuales que expandieron sus creencias más allá de continente asiático.

A partir de esa larga historia y con siglos de por medio, llegó a América la tradición de tomar té, influida por la presencia china, pero también por las tradiciones inglesa y alemana.

En Guatemala, el té empezó a ser consumida en el siglo XIX. Los arbustos de té crecen, desde entonces, en Alta Verapaz, de donde se expandieron a todo el país. Resulta interesante el hecho de que el té se acoplara a las tradiciones locales de beber infusiones herbales como práctica de salud preventiva y como una costumbre social reconfortante. Tal es el caso del pericón y la manzanilla.

La sala de té Caravasar surgió como resultado de una exploración de las plantas medicinales, especialmente de las hojas de té. Nuestro concepto va acompañado de un interés por la gastronomía y la alimentación consciente, la exploración continúa, así como los intercambios con otras personas interesadas en el tema.

¡Bienvenidos a Caravasar!

Dejar un comentario